BÓLIDOS DEL ESPACIO EXTERIOR
IMPACTADOS SOBRE SUELO GUACAREÑO
—Omar Idler—
| Cráter de impacto de un meteorito en la cumbre de un estribo de montaña en la Fila El Toco, Guacara. Foto G. Ramírez. |
En un momento no precisado de historia tardía en la geografía de lo que hoy es Venezuela, grandes bólidos, convertidos en masas incandescentes, penetraron la biósfera del globo terrestre en una trayectoria inclinada, impactando en varias regiones nacionales, dejando huellas imborrables sobre todo en la orografía y el suelo llano. La cuenca lacustre valenciana conserva en su relieve esas marcas que impresionan hoy su corteza. Al norte del reservorio lacustre, que hoy denominamos Guacara, podemos apreciar cráteres de relativa magnitud e importancia.
| Foto G. Ramirez. Uno de los cráteres de impacto sobre la cresta del estribo. |
Los ciudadanos residenciados en este importante poblado, cargado de historia antigua, hoy transitan inadvertidamente al lado de estas evidencias producidas por pesados elementos físicos provenientes del espacio exterior sin siquiera sospechar que alguna vez se produjo un estremecimiento del suelo provocado por un bólido espacial.
Las crestas montañosas de la fila de cerros ubicada al noreste del Municipio Guacara, colindantes con el complejo polideportivo del Sector “Negro Primero”, el barrio “San Rafael” y la urbanización “La Floresta”, ofrecen una inconfundible vista de un impacto meteórico apreciable a mucha distancia.
La masa incandescente de un pesado aerolito, al aproximarse al suelo guacareño, se dividió en varios cuerpos menores que no tuvieron espacio suficiente para dispersarse, golpeando primariamente en conjunto una cúspide de cerro que pudo atajar solo una parte de la masa fundida, la cual continuó su trayectoria cientos de metros más para estrellarse finalmente contra otro estribo de la fila de cerros.
Sin duda el estrepitoso impacto se produjo el año de 1906, tal
como fue registrado en dato colectado por el órgano Ecos de
Yagua (20/08/2000): "... durante la celebración de
las fiestas carnavalescas, cuando se despedía el martes 13 de febrero,
cerca de las 10 pm., entonces el silencio fue roto por una muy fuerte
explosión que estremeció la tierra y provocó vientos huracanados. Una luz
rojiza que iluminó gran parte del pueblo fue emitida por un grupo de tres
estructuras que impactaron (2) en la Fila El Toco y otra (1) en el norte del
Los Guayos. La ruidosa e inquietante explosión del impacto causó una gran
confusión y la gente no supo que hacer, las familias se unieron para consolarse
y buscando la protección divina se juntaron para orar, por el miedo a lo
desconocido y el terror al fin del mundo, aunado a las supersticiones".
Sobre las dos laderas quedaron las impresiones del choque, produciendo cráteres característicos, producto del desalojo de toneladas de material rocoso. Las paredes de los hoyos aún presentan su aspecto calcinado y ennegrecido por la acción del material fundido. Fragmentos rocosos se proyectaron sobre la forma semiesférica del socavado, diseminándose en todas direcciones sobre la cuesta de montaña. Algunas paredes de los hoyos irregulares superan los diez metros de profundidad y la boca superficial rebasa los veinte metros de diámetro.
| Gerardo Ramírez fotógrafo de campo. |
Distinguir estas marcas inadvertidas de los accidentes naturales terrestres requiere un estudio detallado de los especialistas que operan sobre el terreno con el objeto de arrojar luces sobre el conocimiento de nuestro estrato geológico más reciente. El accidente meteórico ofrece un espectáculo digno de excursiones didácticas para los jóvenes estudiantes e investigadores y profesionales de esta disciplina.